JOSEFINA, LA CANTORA DEL PUEBLO DE LOS RATONES KAFKIANO, SE HIZO PRESENTE EN EL INSTITUTO AVANZA – (Aguasucia bahiense)

 

“En general nuestra raza no aprecia la música.

La QUIETUD es nuestra música PREFERIDA” – Franz Kafka

 

     ¡La paradoja de la literatura, lo fascinante de la literatura, lo que me movilizó a dejarlo todo y dedicarme a ella! “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones”, es el último cuento que escribió Franz Kafka en 1924. Josefina es una ratita que vive en una comunidad “atareada y olvidadiza”, en la cual sus miembros transcurren sus existencias corriendo por los pasillos de su madriguera, arrebatados, amenazados, siempre hambrientos, víctimas de la vorágine de una actividad incesable, y en un estado permanente de emergencia. En esa comunidad no hay tiempo ni para el juego ni para el arte, están ocupados plenamente en reunir alimentos y en reforzar todos los puntos débiles de su madriguera para evitar la presencia de depredadores. A pesar de todo ello, Josefina se detiene en un rincón de los pasillos, infla su pecho y rompe a cantar. De pronto entonces todos los ratones interrumpen sus actividades y comienzan a escucharla y observarla, se olvidan del alimento, se olvidan del peligro. Josefina no es una gran cantora, inclusive quizás técnicamente sea una pésima cantante, emite un “un simple chillido”, un “vulgar chillido”  pero de “delicadeza y debilidad”.Kafka

     Pero volvamos a lo fascinante de la paradoja literaria y de la ficción. Dicen que la mismísima Josefina se hizo presente en las últimas dos semanas en nuestra ciudad de Bahía Blanca, siendo más específicos en el Instituto Avanza, y que fue capaz a través del arte de su canto de hacerse escuchar; lograr lo que quizás por más empeño que se pongan los simples humanos no pueden alcanzar: desenmascarar los DISCURSOS HEGEMÓNICOS. Josefina apareció en los pasillos del Avanza, rompió a cantar con su simple chillido vulgar, y fue suficiente para que una comunidad educativa entera detenga sus actividades cotidianas por dos semanas (y no fue más porque los salvó la campana del receso invernal), actividades que se desarrollan “normalmente” en medio de un estado de emergencia permanente. ¿Casualidad o causalidad? Gracias a Josefina, hoy estamos un poco más cerca de develar la verdad de todo este asunto, de la servilidad y funcionalidad de ciertos funcionarios de la educación a cualquier gobierno de turno a costa de cuidar sus cabezas, de la demonización de aquellos estudiantes que no se conforman con eso que le acercan a las narices para que coman y callen. Escribía el gran maestro en el inicio de su último cuento: “Nuestra cantora se llama Josefina. Quien no la ha oído, no conoce el PODER DEL CANTO. No hay nadie a quien su canto no arrebate, prueba de su valor, ya que en general nuestra raza no aprecia la música. La QUIETUD es nuestra música PREFERIDA; nuestra vida es dura, y aunque intentáramos olvidar las preocupaciones cotidianas no podríamos nunca elevarnos a cosas tan alejadas de nuestra vida habitual como la música. Pero no nos quejamos demasiado; ni siquiera nos quejamos: consideramos que nuestra máxima virtud es cierta astucia práctica, que en verdad nos es sumamente indispensable, y con esa sonriente astucia solemos consolarnos de todo, aun cuando alguna vez sintiéramos ?lo que no ocurre nunca- la nostalgia de la felicidad que tal vez la música produce. Sólo Josefina es una excepción; le gusta la música, y además sabe comunicarla; es la única; con su desaparición desaparecerá también la música- quién sabe hasta cuando- de nuestras vidas”.

     Kafka es la fiel expresión de esa literatura que Sabato definía como “Problemática” (y por ende auténtica), en palabras del escritor se trata de aquella de la vida, metafísica, la de preocupación y ESPÍRITU COMBATIENTE; todo eso en contraposición a una literatura “Gratuita”, la del juego de palabras, del acento estético, de la pompa, de la indiferencia y ESPÍRITU CORTESANO. ¿Quiénes son las verdaderas ratas a exterminar? En una relectura del cuento de Kafka, ese pueblo de ratones se parece mucho a la raza de los aparentes “malos” estudiantes; ¿será que la ratización enmascarada en recortes y restricciones a la educación en general (vaciamiento de presupuesto, recorte de derechos estudiantiles, desprecio hacia la actividad docente en general, etc.) es en verdad la de los alumnos y los educandos? ¿O las ratas serán en verdad todos esos funcionarios fieles a la gran maquinaria burocrática kafkina? Quizás las ratas seamos los estudiantes, y sea por eso que los roedores vinieron a apoyar a los suyos con su canto, vinieron a ayudarnos a develar la realidad que algunos no quieren ver y otros quieren ocultar. Esa es la finalidad de todo arte y pensamiento filosófico, como diría Schopenhauer “correr el velo de Maya”, poder contemplar más allá de las ilusiones cotidianas que todos los días algunos quieren que engullamos: como ratas preocupadas sólo por el alimento y la seguridad, por salvar cabezas y salvar pellejos.


logo-maquina-fervor-finalizado-circulo

Revista Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.

foto-fervor-3

By Augusto Morelli– (F.M.)

Otras publicaciones del mismo autor

#‎AugustoMorelliFM‬


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s