Carta de van Gogh a su hermano Theo (Su visión sobre la literatura, la vida y el ser auténtico en el mundo del hacer artístico)

Amsterdam, 3 de abril de 1878

Querido Theo:

                         (…) Es bueno amar tantas cosas como uno pueda; es allí donde está la verdadera fuerza; quien ama mucho hace mucho, puede mucho, y aquello que está hecho con amor está bien hecho; si uno se conmueve por algún libro, por ejemplo, para nombrar algunos: “La golondrina”, “La alondra”, “Me gustaba ese pueblo singular”, de Michelet, es porque han sido escritos con el corazón, con sencillez, con humildad. Decir pocas palabras, pero que tengan un sentido, es mejor que decir muchas que no sean más que sonidos huecos, se quiere fielmente aquello que es digno de ser amado, si uno no malgasta su afecto acordándolo a cosas insignificantes, frívolas y ligeras, en el curso de su camino encontrará siempre más luz, y será más fuerte.

                         Cuanto más pronto se trate de ser hábil en el dominio preciso de una actividad, en un oficio dado, adoptando una manera de pensar y de actuar relativamente independiente, cuanto más se atenga uno a reglas firmes, más firme será el carácter que se adquiera. Para ello no es preciso limitarse.

                         Es sabio actuar de ese modo, considerando que la vida es corta, que el tiempo pasa rápido; cuando uno es hábil en un oficio, y comprende bien algo, al mismo tiempo se tiene comprensión y conocimiento de muchas otras por añadidura.

                         A veces es bueno andar mucho por el mundo, frecuentar gente; a veces uno está obligado, llamado a hacerlo; pero aquel que se quedara totalmente solo, consagrado a su trabajo, y no quisiera tener más que pocos amigos, es quien circularía con mayor seguridad entre los hombres y por el mundo. (…)

Vincent

En Vincent van Gogh, Cartas a Theo, Buenos Aires, Adriana Hidalgo Editora, 2007, página 20.

Van Gogh 2

“Arte, Literatura y vida, son la misma cosa”, diría alguna vez Vincent van Gogh. Van Gogh fue un hombre que leyó, pintó y escribió muchísimo, y la primera lectura que posteriormente lo condujo a ser un “gran lector” fue la Biblia, sobre todo en el período de su juventud en que se desempeñaba como ayudante de predicador y se preparaba para ingresar en la universidad a estudiar teología, cuestión finalmente fallida, valga la ironía ¡gracias a Dios! Vincent debía tomar otro camino, y vaya si lo tomó. Entre las lecturas más destacadas en los períodos que sucedieron a su juventud, podemos mencionar a Michelet, Víctor Hugo, Voltaire, Dickens, Zola y Balzac, entre tantos otros. De alguna manera esa literatura, influyó en su visión del mundo que simultáneamente iría plasmando en sus lienzos y pinturas. El artista holandés recibía todo el tiempo información del mundo exterior a través de la vida y la literatura, y decodificaba y codificaba nuevamente toda esa información a través de distintos canales: de sus escritos y de su pintura. Aún así, entiéndase lo siguiente, van Gogh, no era un hombre de letras, ni de academia; era un autodidacta que llevaba una vida plena, una vida auténtica, sustentada por el hecho de tener muy en claro que resulta imposible considerar la vana y mera escisión entre vida y literatura, entre pintura y vida, entre pintura y literatura. Por otra parte el excelso Vincent en su faceta como escritor, pudo observarse en el reflejo de la genuina prosa y la poética de sus cartas, sobre todo en sus “Cartas a Theo”. En ellas Vincent abría su corazón a su hermano, como si se tratara de sí mismo, de su mismísima consciencia, y en esas cartas volcaba todas sus aspiraciones, todas sus dudas, sus miedos, pero también sus CERTEZAS Y SEGURIDADES. En la presente carta van Gogh decía a Theo en el siglo XIX: “decir pocas palabras, pero que tengan un sentido, es mejor que decir muchas que no sean más que sonidos huecos”. Nuestro Vincent van Gogh argentino, Don Ernesto Sábato (escritor, lector, pintor), nos ha dicho en el siglo XX algo muy similar: “Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa de un mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas”. Todo indica que los hombres auténticos dejaron de lado esa frivolidad llamada FORMA, y se centraron en la ESENCIA, en el FONDO, en el CONTENIDO, en el interior auténtico de todo hombre y mujer que nunca podrá ser una máscara. Finalmente en el siglo XXI, y sin haber tenido una noción previa de los conceptos de van Gogh, la denominada #GeneraciónSucia que encabeza este espacio, tiene como principal premisa que LITERATURA Y VIDA son dos cuestiones inescindibles, y no hay vuelta de tuerca que darle.


By Augusto Morelli– (F.M.)

Revista Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.

Otras publicaciones del mismo autor: #‎AugustoMorelliFM‬

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