Be Kind Rewind “Rebobine, por favor”: una película de Michel Gondry (Cuando la historia y el arte funcionan como una cinta VHS)

Hay más vida que este viejo lugar, pon tus sueños en una maleta 

y ve a explorar otra tierra, mantente de pie en sitio en que nunca hayas planeado estar. 

Puedes correr rápidamente o echar raíces, usa mis botas, estaré allí yo también. 

Siéntate a mi lado, cuéntame tu historia, ahora que estoy aquí cerca tuyo, 

toma el libro con las letras que has escrito, te diré que son mejor de lo que pensabas.

“Mr. Fletcher Song” – Mr. Fletcher’s Song feat. Moe Holmes

(Be Kind Rewind Soundtrack). 

Letra ee

l pasado nos pertenece, y si en verdad nos pertenece, entonces frente a ello podemos hacer dos cosas: simplemente rebobinarlo y volver a reproducirlo de manera eterna; o rebobinarlo,  transformarlo, recrearlo y cambiarlo. El pasado funciona entonces como una cinta de VHS, el arte funciona como una cinta de VHS: el mundo es un enorme cassette al que miramos con esos “ojos de video tape” garcianenses. Y de todo eso dan cuenta los personajes de la película de Michel Gondry, frente a la problemática de haber borrado todas las cintas de películas de la tienda de video del barrio. La solución primera de cara a este ineludible inconveniente que se les ocurre a Jerry (Jack Black) y a Mike (Mos Def), para complacer el pedido de Los cazafantasmas de parte de una de sus mejores clientas, la señorita Falewicz (Mia Farrow), es entonces realizar remakes, versiones propias de distintas películas consagradas.

     Una remake funciona casi como un cover, es la reproducción de una obra anterior, pero con una doble peculiaridad paradojal: mantener la esencia de la misma y colorearla con el tinte propio de pinceladas personales ineludibles. Ese es el primer paso de todo proceso creativo, reproducir una esencia para dar origen a otra esencia única pero irrepetible. Pero este gran paso (o mejor dicho el abuso de este gran paso) conlleva a su vez, una serie de riesgos frente a los cuales podemos ser presa fácil: la constante y eterna imitación, la adulación perpetua al “todo tiempo pasado fue mejor”, la extinción de las propias ideas y el deterioro auditivo frente a las voces de las musas inspiradoras que todo el tiempo cantan alrededor de nuestras mentes. Una remake, el imitar un estilo o a tal y cual autor, el parodiar una obra, entre otras miles de cuestiones, nos permiten emprender un camino en todas las disciplinas artísticas. No hay mentira más grande que esa que dice que los mejores escritores han sido los mejores lectores y han tenido gracias a ello un gran dominio de la palabra; los mejores escritores, en verdad, son aquellos quienes sus ideas han tenido algún romance con la magia propia de la vanguardia. Porque por ejemplo, tomando el caso del arte de escribir, de ser una verdad el postulado anterior, entonces los mejores escritores hubieran sido todos Profesores o Licenciados en Letras (ya que en teoría son grandes lectores y poseen un buen dominio de la palabra), y es harto sabido que escritores de tales características se cuentan con los dedos de una mano frente a los autores de ideas y sensibilidad.

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     Resulta innegable el hecho de que la remake es un inicio, que el cover en la música es un inicio, que la imitación del impresionismo de van Gogh en un joven artista es también un inicio; es un arrojarse a la ruta plenamente necesario; es menester aclarar también (a pesar de lo expuesto anteriormente) que para crear es necesario consumir (y no consumir en términos capitalistas) sino en términos de inspeccionar, indagar en la tradición existente. Es decir, no se niega el hecho de que un cineasta debe haber visto una cierta cantidad de películas en su vida, antes de decidirse a filmar una, sino que no existe un número determinado de películas a ver, de libros a leer, o de música a escuchar, antes de lanzarse a la mar creacional. Y nuestros amigos de Be kind Rewind cual pescadores que deben vivir el día a día, se lanzan a ese mar embarcados en una pequeña lancha surrealista por necesidad. Deciden entonces “suecar” (1) las películas, y esto significa que no es sólo parodiarlas (aunque eso parece que es lo que hacen) sino darles una impronta, una naturaleza propia sin dejar de lado el aura y el alma de la original. Y es un dato curioso que el infinitivo utilizado sea suecar, ya que sabemos que el cine sueco no es cualquier cine, sino que históricamente ha sido un cine de grandes búsquedas artísticas. Es entonces cuando estamos presenciando dentro de una “simple” comedia, ese quizás invento de Shakespeare, de la obra dentro de la obra, del cine dentro del cine, y entonces Be Kind Rewind puede ser una película suecada, porque el cine de Gondry en su gran mayoría es un cine de autor y esta comedia en particular es el excepcional cine gondriense “suecado” por el propio Gondry.

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     Pero el arte no sólo puede vivir de remakes o de “suecarse” a sí mismo todo el tiempo, y llega un momento en que es necesario rebobinar hacia el pasado, borrar esa cinta añeja, y sobre el nuevo lienzo volver a filmar, a grabar, a escribir o dibujar. Y ese es el rol fundamental que durante el siglo XX perteneció a las vanguardias, o que anteriormente le correspondió al realismo o al romanticismo. Rebobinar la cinta hacia el pasado, pero transformarla; en ese sentido hasta un VHS que contiene grabada la misma película, no es la misma, cada vez que se la retrocede y se la vuelve a proyectar. Y esa necesidad de ir hacia el pasado que nos pertenece, y sobreescribirlo a fin último de recrearlo y transformarlo, es justamente y sobretodo, eso: una necesidad. Las necesidades como tales pueden responder a diversas índoles. La gran necesidad de los personajes de Be Kind Rewind, es la de reconstruir su propio pasado, un pasado que nunca existió, pero que si lo deconstruyen entre todos, entonces ese pasado comenzará a tener una existencia efectiva: ¿sucedió la Primera Guerra Mundial? ¿Queda con vida algún sobreviviente para ser testigo de dicho suceso? ¿O sólo la recordamos a raíz de un gran pacto mundial que repite un mismo discurso histórico en torno a un mismo suceso? ¿La historia existe en sí misma por los sucesos que acontecieron en el pasado? ¿O la historia subsiste en la memoria de quienes la cuentan incluso cuando no la vivieron? Y si es posible construir la historia, incluso cuando no se ha vivido, entonces es posible crear una historia de la nada. Bueno en verdad no se hace sólo de la nada, porque de la nada nada se crea; pero nos referimos a una creación independiente de otra creación anterior, y con la particularidad de que la misma está involucrada a pesar de su independencia con la realidad que nos rodea. Y eso es efectivamente lo que hace el pueblo de la película de Gondry, contar su propia historia de ficción, acerca de un jazzista, Fats Waller, que no perteneció a dicho pueblo pero que en la versión de la historia de los vecinos efectivamente vivió allí. Sin darse cuenta entonces, y de un momento a otro, están inmersos en el medio del mar creacional, el “suecar” películas ha quedado miles de millas atrás, ahora finalmente están construyendo su propia creación, su propio pasado y presente.

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Be Kind Rewind es una metáfora frente al proceso creativo y frente a la mismísima vida. ¿Somos actores y creadores de nuestra propia vida? ¿O simplemente nos dedicaremos a reproducir, a imitar y a contemplar como espectadores perpetuos nuestras propias existencias o las existencias y creaciones ajenas? ¿Sólo nos dedicaremos a consumir lo que el sistema hegemónico desea que consumamos a fin último de aletargar nuestros sentidos, nuestra naturaleza, nuestra sensibilidad? El autor de la cinta nos deja en claro que un primer paso es “suecar” nuestras vidas y creaciones frente a las convenciones tradicionales, y un segundo paso es construir nuestras vidas nosotros mismos, enarbolar nuestras propias creaciones a pesar del fracaso, del ridículo, de la inseguridad, del miedo, del saber que no cumplirán con las expectativas del público mayoritario, pero que en el fondo quizás exista una  persona capaz de sensibilizarse frente a dicha creación; por esa única persona, porque siempre existirán pequeños lugares de resistencia y para abandonar la noble pero peligrosa costumbre de “suecar” historias: nació Revista Fervor de Bahía Blanca.


By Augusto Morelli– (F.M.)

Revista Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.

Otras publicaciones del mismo autor: #‎AugustoMorelliFM‬


(1) “Suecar”, “Sweded” o “Suecado”: Las películas que son borradas y recreadas se conocen como películas “suecadas”. Para estos remakes no se edita y regularmente son una sola toma por cada escena. Las cintas se describen como provenientes de Suecia como una excusa para la cual subir el precio de alquiler de películas y aumentar la tolerencia en función a los largos tiempos de espera de una cinta en dichas condiciones. Jerry crea la palabra “sweded” (suecada), mientras discutía con Craig (Chandler Parker) y su banda.

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