Humberto Primo: un hombre que no es hombre – (Un cuento de Augusto Morelli)

  Letra H
umberto Primo es un hombre que no es hombre. Por empezar, desde su nacimiento, ha sido víctima del infortunio de crecer como un homeless. Pero desde tiempos remotos ha logrado sobreponerse a situaciones adversas, aunque ello, no lo convierta en un héroe épico. Él no ha sido Rey de Italia, ni Capitán del Ejército Sardo (quizás sí en otra vida), ni ha cometido incesto casándose con su prima hermana la Archiduquesa de Austria. Aunque si me permiten una nueva excepción,  quizás sí haya cometido incesto alguna vez y eso es plenamente normal en su condición natural.

     Humberto Primo sonríe todo el tiempo y dicho don le ha facilitado a lo largo de su vida, la posibilidad de no tener que pedir permiso absolutamente para nada. Él piensa que a pesar de que todos los humanos crean que él es un idiota, en verdad los idiotas son todos los humanos. Humberto no quiere que lo adopten ni que nadie le dé un hogar, un techo, un trabajo “digno” (en términos peronistas), una ideología, una obra social, una tarjeta de crédito, un crédito hipotecario, derechos, obligaciones, potestades ciudadanas, una nacionalidad, un plan social; ningún tipo de beneficio que permita comprarle unas vacaciones en el Caribe, un auto más rápido, un nuevo traje, perfume importado, comida gourmet o zapatos nuevos: porque él sabe muy bien cuál es el verdadero sentido de eso que los hombres han llamado libertad. La conoce a fondo, la conoce en esencia, en profundidad porque nunca la ha nombrado, y bien sabemos que en el momento en que nombramos, razonamos y asimos las cosas se revelan todos los problemas. Y si adoptáramos a Humberto, con su esencia, sucedería lo mismo que sucede al nombrar las cosas y encerrarlas en palabras. Él se sabe inmortal y entonces es eterno porque desconoce la muerte, vive inmerso en lo real, en ese extraordinario mundo sin espacio y tiempo, se teletransporta y vuela de un lugar a otro del vecindario sin mayores esfuerzos, vive una vida nómade sin saber absolutamente nada de la existencia de dicha forma de vivir.

     Este hombre que no es hombre goza de una libertad y una autonomía inhumana, inclusive su emancipación alcanza al mismísimo Dios. En el libro divino del Génesis se afirma que Dios creó al hombre confiándole así el dominio sobre el reino animal y el reino vegetal. Pero Humberto no fue creado para ejercer ningún domino, ni tuvo que inventar a Dios, para justificar su jerarquía en el escenario de la creación por sobre otros seres. En sus monólogos filosóficos, Humberto, lanza su voz a los cuatro vientos en apasionada detracción a Descartes, recordándole a este racionalista feroz que él si tiene alma y que por el contrario de lo que consideraba el francés, él no es un autómata ni una máquina viviente. Si bien a nuestro hombre no le gusta la política odia el comunismo y detesta a los rusos, sobre todo a partir de que tomó conocimiento (a través de una noticia que leyó en un viejo periódico archivado en la biblioteca) acerca de un episodio acontecido en una ciudad rusa en la que habían matado a tiros y de manera salvaje a todos los perros del lugar.

     Humberto Primo no es un tipo cualquiera. Humberto es un perro, y como perro no ha abandonado aún el paraíso idílico de la mitología del Antiguo Testamento. Por lo tanto al igual que lo era Adán es un hombre que no es hombre, porque Adán en el paraíso tampoco era un hombre, no había sido arrojado tal y como lo planteó alguna vez Milan Kundera, “a la órbita del hombre”. No es Rey de Italia, ni será asesinado por un anarquista, pero sí es el Rey de nuestro barrio. Y su nombre no secular (porque no tiene nombre secular) que es el signo del alma (a pesar de que esto no le guste a Descartes) es metafórico, poético, y lo porta fervorosamente por decoro a la calle que más saborea frecuentar en nuestro vecindario: la calle Humerto Primo en las intersecciones de Nicaragua y Zapiola. Él al igual que todos los animales de nuestro universo no ha sido expulsado del paraíso, por lo tanto no sabe lo que es el asco y desconoce la dualidad entre cuerpo y alma.

     Humberto Primo, tampoco quiere ser el típico poema, canción, película o relato estúpido y trillado sobre un perro. Pero el narrador lo desconoce, como desconoce vivir tal y como lo hace Humberto, como desconoce tantos otros secretos y misterios del universo que conoce (o no) Humberto, como también desconoce alcanzar profundas cavilaciones como son las de Kundera en torno a la mitología del Antiguo Testamento y entonces debe robárselas al checo. Pero sí hay algo de este perro que en verdad sabe… sabe que Humberto es libre y quiere seguir siéndolo a pesar de que este narrador no pueda serlo y quiera encerrarlo a él en este universo paralelo de pobres aspiraciones literarias.


By Augusto Morelli– (F.M.)

Revista Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.

Otras publicaciones del mismo autor: #‎AugustoMorelliFM‬

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s