Crónicas del Desvelo – (Poema por Martín Etchandy)

INDICIOS…

e

I

e

Ya no queda piedad

en los candelabros.

La asfixia, purga su condena.

Se equivocan los fantasmas

y eso duele.

Parece un lecho fértil

pero es de crimen.

e

II

e

Tuve paz.

Ahora quemo orillas

con fábulas atroces

sobre nerviosos obispos.

e

III

e

Brisas encerradas en mis cartas.

Amantes añoradas por mis brazos.

Poemas desvelados por los muelles.

Resacas, desnudez de un labio.

e

IV

e

Puede verse en el salón

un perro con la boca herida.

Esquiva los valses,

imagina una trampa.

(Encarcelado en la cuna

el bebé lo espera).

e

V

e

Tembloroso,

el patriarca

esconde en el sótano

un vaso de leche

y un vaso de sangre.

O sea:

su biografía.

e

VI

e

Una catedral implica riesgos.

Un pantano, deslices permitidos.

Un cuchillo filoso

jamás ríe

pero hace cosquillas

al resignado viento.

e

EVIDENCIAS

e

I

e

Ninguna mariposa

planea su vuelo.

Se lanzan

sedientas de magia

a la tarde inmóvil.

e

II

e

El mar no perdona

a esa playa.

Le trae sirenas descalzas,

sobrevivientes decapitados,

inquietos espantapájaros

que hacen gritar al paisaje.

e

III

e

Cierto puente

no sabe lo que hace…

Une amores con precipicios.

e

SERES

e
I

e

Alguien va a entrar

por ese nicho.

Es la estatua,

borracha, epiléptica y cobarde,

festejando el chiste

del sepultero.

e

II

e

Para sentirse vulnerable

el prócer bajó del monumento.

(Su caballo lo extraña).

e

III

e

La marioneta

sospecha del destino

pero en realidad

es el titiritero.

e

IV

e

En la telenovela

la señora gorda

golpea a todos

con un espermatozoide.

por eso es un éxito.

e

V

e

El payaso

en su lecho de muerte

recuerda los días de la infancia…

Su primera mueca

provocada por un puré

demasiado caliente.

e

VI

e

La muñeca

de la niña pobre reza

por su dueña.

e

VII

e

Indefenso,

cauteloso,

mareado,

el ojo rueda

por la vereda dócil.

Teme ser pisado

por uno de esos inconcientes

que corren tras los colectivos.

e

EPÍLOGO

e

Son las doce.

Ciertas tripas conspiran.

Pestañas esconden contrabando de miradas.

Viajeros desorientan a la Muerte.

Calles encierran transeúntes.

Aromas huyen hacia la intemperie.

Luciérnagas se aturden.

Semáforos declaman.

Asedian lunares.

Resoplan miedos.

Y sólo es la mitad del día.


By Martín Etchandy

Imagen: “Los Amantes”  – Magritte

Revista Fervor de Bahía Blanca Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.

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