Kurt Wallander no tiene quien le escriba – (Adiós a Mankell)

     El detective Kurt Wallander se quedó sin su autor. Ya no tendrá su ceño fruncido, su barba de dos días ni su mal carácter. Murió Henning Mankell, un referente de la novela policial.

     Mankell era sueco, nació en Estocolmo y su vida tuvo tres referencias importantes: África, de la que se ocupó siempre que fuera necesario, tanto pidiendo a los estados como con ayuda concreta, Wallander, el detective sueco de su creación, y finalmente un cáncer que se lo llevó a los 67 años. Escritor con más de 40 novelas y obras de teatro, se conoció en especial con la serie Wallander, su creación literaria, llevada a la televisión primero, como detective sueco, de figura controvertida y luego llevada a la pantalla por la BBC. Serie de colección para sus seguidores que esperaban los pocos capítulos para gustarlos como sintiendo gusto a poco. Primero el actor sueco Krister Henriksson y luego, para la BBC Kennet Branagh le dieron su forma, pero siempre era el detective y sus fantasmas.

     El personaje, divorciado, con problemas con su única hija, pobre de amigos y con su perro, gustosa compañía, lo mismo podía caminar a orillas del mar como pasarse dos o tres días sin comer ni dormir resolviendo un caso. Wallander era el alter ego de Mankell y al seguir, atentos la serie o la lectura de alguno de sus libros, se hace difícil despegar el personaje del autor.

     Seguir la serie significaba posesionarse de su trama, sufrir y enojarse con los métodos del detective. Se lo ha querido comparar con los personajes creados por Henning Mankellautores de otros lugares pero ninguna comparación es aceptable, Wallander es único y sobrevive a las dos versiones, al tiempo de presentación, y al análisis que se hace en virtud de la comparación del detective con la sociedad nórdica, todo vale y siempre es él.

     Mankell fue un solitario, por lo tanto Wallander también. Tal vez caminaban los dos, a la par y sin hablarse o tomarían una copa en la casa con vista al mar, con un sendero agreste castigado por el viento. Mankell gustaba caminar las calles de los países que visitó en sus giras y como ejemplo hay una anécdota: en su paso por Buenos Aires pidió que le dejaran, como a él le gustaba, algunos días libres para caminar. Paseó por Florida y se detuvo a mirar una pareja que bailaba tango. Le llamó la atención la chica hasta que se dio cuenta de que era ciega; lo increíble es que ella cerraba los ojos y se entregaba a la música como su compañero.

     Un cáncer detectado en el 2013 lo llevó a una dura batalla que perdió en Octubre. ¿Qué pensará Wallander? Extrañará a su creador o seguirá caminando las calles, buscando lo imposible, la felicidad tal vez o quizás el amor. Sea lo que sea, Wallander trascendió y un día en el futuro nos preguntaremos como con Sherlock Holmes quién existió, ¿Arthur Conan Doyle o el detective londinense? ¿Mankell o Wallander?

     Leerlo es fascinante, verlo es una hermosa aventura. ¿Importa algo más?

     Adiós Mankell, bienvenido eterno Wallander.


By Teresita Romero

Imagen: Henning Mankell

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