El horror – (Microrrelato por Martín Etchandy)

               Con apenas dos años de edad, Valentino ya fumaba seis cigarrillos por día. “Caca, caca”, le decía su mamá cuando él tomaba algunos del atado del papá, pero Valentino sabía perfectamente que la caca era otra cosa y que esos tubitos blancos que se ponía en la boca, una vez encendidos le brindaban un placer tan estimulante como tranquilizador. Esa mañana otoñal, Valentino jugaba al ajedrez en la vereda cuando vio que los chinos del supermercado estaban ingresando mercadería. Hizo señas a Guadalupe, su vecinita y compañera de la sala maternal, guardaron las piezas y el tablero, y se acercaron cautelosos al camión de descarga. Desde el otro lado de la calle, Eliel (que había dormido a su niñera con un potente somnífero) observaba todo con idénticas dosis de complicidad y malicia. “Todos debemos estar unidos”- pensó.

                De repente, el plan cobró vida. Eliel comenzó a llorar desesperado y a gritar lastimosamente: “¡Papá! ¡Papá! ¡Quiero a mi papá!”. Los chinos y el chofer interrumpieron la descarga y empezaron a prestar atención al desgarrador pedido. Fue en ese preciso momento de distracción en el cual Guadalupe corrió hacia el camión, abrió la puerta del lado del chofer y colocó su muñeca repleta de explosivos debajo del asiento. Nadie advirtió la maniobra.

                Valentino observó mientras apagaba el tercer cigarrillo del día con el piecito. Su mirada era de atenta vigilancia, de preciso control, de maléfica intencionalidad. Pocos minutos después, los chinos y el joven empleado se disponían a finalizar la descarga. El dueño del supermercado buscaba en su bolsillo una birome para firmar el remito del proveedor. Eliel ya se había metido en su casa y Guadalupe y Valentino entraron silenciosos al edificio. Ella subió por el ascensor hasta el sexto piso. Él se dispuso a contemplar tras el vidrio de la puerta la escena venidera.

                Todo fue muy veloz, nada pudo hacerse. El camión explotó y varias llamaradas envolvieron a los seis adultos que lo rodeaban. Una anciana que observó de cerca el incidente cayó desplomada, mientras su corazón decía “hasta aquí he llegado”. Su cuerpo fue retirado junto con los seis restantes, pero a diferencia de los otros, pudo ser fácilmente reconocido en la morgue municipal. Para ese entonces, Valentino comentaba las novedades en el chat a Brian y Malena, dos compañeritos que a su vez transmitirían la noticia a otros tantos pequeños. La satisfacción por el éxito del plan fue un deminador común en todos los comentarios.

                Los diarios de la mañana siguiente dieron cuenta de este hecho, y tantos otros: un incendio intencional en el Mc Donalds (provocado aparentemente por cierto rubiecito de tres años, según los dos únicos sobrevivientes), la directora y tres auxiliares del jardín 308 asfixiadas con gas en la cocina ante la mirada de los pequeños quienes con sus deditos mantuvieron selladas ventanas y puertas, las tres abuelas encontradas muertas en la plaza cerca de las hamacas con palitos de chupetín incrustados en sus gargantas, entre muchos otros.

                “El horror. El horror”- decía el general Kurtz en “Apocalipsis now”. Y téngase en cuenta que ningún menor de tres años era capaz de llegar al corazón de la selva de Viet-Nam por aquellos días.


By Martín Etchandy

Imagen: Home Alone 3

Revista Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.


Algunas palabras sobre el autor:

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Fernando Martín Etchandy es Licenciado en Comunicación Social y Docente. Ha participado en numerosas antologías y publicó tres libros de poesía: “Azul de sombra”, en 1997; “Eterno y fugaz”; en 2003 y “La Poesía o Nada”, en 2007.

La Poesía o Nada“En esta obra el autor retoma temas que ya había abordado, como el sentido de la existencia, el paso del tiempo, la amenaza del olvido, la presencia del amor como fuerza que impulsa a seguir adelante, y los intentos del ser humano por superar dudas y vacíos”. (1)

Escribe además cuentos humorísticos, obras teatrales y críticas cinematográficas, producto de su pasión por el Séptimo Arte.

Recibió por alguna de sus obras, las siguientes distinciones:

-Primer premio en Poesía: en la “VIII Muestra Anual de Trabajos Literarios” (Sierra Grande, 1993).

-Primer premio en Poesía: en el “I Certamen Internacional Julio Cortázar”.

-Primer premio en Poesía: en el “Concurso Nacional de Cuento y Poesía Adolfo Bioy Casares” (Las Flores, 2007)


(1) Diario Digital “Lanueva.com” 19/04/2008

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