La flor cortada – Pedazos de carne – Volcarse (Microrelatos por Cristian Cano)

La flor cortada

    Me gustan mucho. Siempre traigo una y la pongo en un vaso con agua o la clavo en la maceta de la cocina. Sospecho, sí, que al pensar en una flor instantáneamente cortan una. Pero no soy una tijera, tampoco una mano indiscriminada. Imagino para tratar de no matar. Las veo enteras, fuertes y también peno por ellas hasta el punto de saberme un criminal. Momento aletargado y laceral: me digo que es el bien en contra del mal. ¡Redimiéndome! A veces, ni lo pienso, y la corto. La arranco. Después, sueño con un arisco ejército floreado rivalizar con la muerte. Mi muerte. Coloridamente proclaman: ¡asesino! Algo de culpa llevo. Sí. Me da lástima cortar las flores, pero con en el tiempo siempre termino por descubrir un aroma que me asegura: son suicidas. Viven y gozan el esplendor transformado cuando las decapitás y exhibís en el vaso con agua. Un acto abominable.

Pedazos de carne

    Se llevan un libro. Y lo comparo a una divergencia interminable, que fuera una expansión de la alegría. Porque me cuestiono y porque soy yo metido entre otras páginas y títulos. Lo que dije se replica y me abandona: me deja y cobra vida. Me hieren sin decirme en dónde están y en qué manos quedaron esas otras vidas mías que desconozco. ¿A dónde fueron mis otros pedazos? Porque no hay diferencia entre ellos y yo. Y es como ser feliz y no saber. ¿Me leen enojados? ¿Se ríen? ¿O son severos? ¿Saben que al leer, dos personas son una? ¿Que no importa ese invento que llaman tiempo? Sí, son una y es como quebrar una privacidad absoluta y espiar lo más preciado. Las páginas se llevan mi energía y se esconden y se alejan de este pedazo humilde de puerto que es mi lugar. Mi hogar está en las cosas que escribo y leo. Entonces, estoy en muchos lugares.

Volcarse

    Me duele escribir porque perdí algo que era como una protección que me hacía bien. Confío en que era una manía disfrazada y que usaba un poco como ancla. Siempre escribí entonces sabiéndome en un océano ingobernable; que estuviera habitado por los monstruos más terribles, y esos desafíos escondidos que todos acarreamos se me hubieran venido encima en cada renglón desenterrado: la situación que nos repregunta. Las olas con las que nadie prevé enfrentarse terminan por disfrutarse. Escribo desgarrado. Consciente digo palabra a palabra cómo es abandonarse para ser otro.


By Cristian Cano

Imagen: Les Coquelicots a Agenteuil – Monet

Revista Fervor de Bahía Blanca Fervor de Bahía Blanca © Todos los derechos reservados.


Sobre el autor: Cristian Cano 

Cano

“Escribir es mi parte esencial”.

Participó en el grupo Heliconia literaria desde 9 de noviembre de 2012 al 2014. Publica en las revistas Axxón, Planetas Prohibidos, Delirium tremens, Qu literatura, Alfa Eridiani, Internacional Microcuentista, Literatura Virtual y en Portal ciencia y ficción, como en los blogs Microficcionería, Químicamente impuro, Ráfagas y parpadeos, Breves no tan Breves y Poemia.

Finalista 2014 del XV premio Sexto continente de ciencia ficción, de Ediciones Irreverentes.

En 2014 publicó En el bar de la esquina y Hechiceros del cosmos, y se presentaron en la Feria del libro de Tandil y en la Feria del libro de Mar del Plata.

En 2014 publicó Sueños dirigidos, compilado por María Florencia Estéves Bejo para la editorial Dunken y se presentó en la 40ta edición de la Feria internacional del libro de Buenos Aires.

En 2014 publicó El diálogo nos amontona, compilado por Jaime Fiorotto para la editorial Dunken y se presentó el 5 de abril en Ayacucho 357 – Buenos Aires.

En 2014 publicó Entrelazados a través de la editorial Dunken y se firmaron ejemplares en la 40ta edición de la Feria internacional del libro de Buenos Aires.

En 2013 se publicó Letras del face, antología de poemas y cuentos compilada por Marita Rodríguez-Cazaux para la editorial Dunken y presentada en la edición 39 de la Feria internacional del libro de Buenos Aires.

En 2013 compiló Primeros exiliados: una antología de ciencia ficción. Literatura breve. Se editó a través de Tahiel ediciones.

En mayo de 2013 la editorial española Diversidad literaria publicó en Madrid las antologías Érase una vez… un microcuento y Porciones del alma, en las cuales participo.

En 2012 publicó Los cielos interiores, a través de Tahiel Ediciones.

También participó en el libro Almacén de brevedades (Antología en proceso compilada por Sergio Gaut Vel Hartman), para la Editorial Andrómeda.

Selecciona microficciones para la sección La terminal de la revista El escupitajo de oro.

En etapa de corrección © Cabaña de tilo, La teoría de mensajero, El último lugar, Planes sociales para la comunidad Gris, Nuevo sabor a muerte, Ráfagas perdidas y parpadeos descartables, Tripulación y Tripulación 2

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