El hombrecito y el Doctor

    Nunca antes había visto al doctor tan nervioso. Deliraba deambulando de un lado a otro del departamento hablando solo. A veces parecía que me hablaba a mí, pero creo que hablaba con alguien más, o con el mismo.

-Entonces el tiempo es parte de la justificación del ser humano ante su estado de conciencia- decía mientras se rascaba la barbilla.

-¿Me habla a mi doctor?- me anime a preguntar desde la esquina en la que me encontraba.

-¡Los judíos viven en el futuro!- gritó de repente sonriendo- su mente vive en el año 5775 mientras que la mía, la suya- dijo señalándome pero sin mirarme- vive unos cuantos años más atrás-

-Me parece que no está usted bien. Déjeme hacerle un té-

-¡Pero claro que no estoy bien hombre!- gritó de tal manera que me sobresalte- ¿no se da cuenta lo terrible que es todo esto? –

-Disculpe, pero no- agregué-.

-Piense en esto: ¿existen el día y la noche o solo es la tierra haciendo sus movimientos naturales de rotación dejándonos a oscuras aquí mientras que ilumina allá?- señaló el rincón de la habitación donde se encontraba su escritorio. Por supuesto que solo lo hizo imaginando que allí se encontraba el lado opuesto del mundo en el que ahora es de día, pero justo allí estaba la foto de Bianca- piense en esto otro: observe el fuego que está ahí, en el hogar. Obsérvelo bien y dígame ¿Cuál de nuestras miradas es la realidad si el fuego es fuego y nos está quemando vivos?-

   Definitivamente no está bien. Cruzo sin dudar la habitación y escucho que se deja desplomar en el sillón y enciende un cigarrillo. Levanto el teléfono y marco el número de Bianca mientras miro el reloj. La medianoche.

-Hola-

-Bianca, soy yo-

-¿Qué pasa?-

-Necesito que vengas, está delirando otra vez-

-¡Estoy yo delirando compañero pero usted ¿noto que el único nombre que aquí se nombra es el de la señorita Bianca?!- gritaba desde el sillón el doctor- Esta usted equivocado, el único delirantes es el que se separa de todo esto que nos rodea poniéndole nombre y explicándolo en enciclopedias, diccionarios, universidades y cartas de amor-

-¿Podés venir?-

                (Silencio)

                -¿Bianca?-

                -Mira…preferiría que primero arregles tus asuntos-

-¿Pero que me estás diciendo? Tengo al doctor delirando acá y vos me salís con eso ¿te parece?-

-Sí, me parece. Lo que no me parece es lo que vos haces con tu vida y tratas de hacer con la mía. No sé qué te creíste que era, ¿un personaje de Cortázar?, ¿una película de Lynch? No. Esto es la vida real y vos sos un soñador, pero uno muy barato- y cortó.

   Pasaron apenas dos minutos de la medianoche cuando aquel hombrecito triste levanto la mirada. El doctor lo miraba fijamente desde su sofá, fumando, le dijo “Vení pibe, sentáte acá conmigo a fumar” y el hombrecito dio pasos cortitos hasta llega a su lado y sentarse y fumar y le pregunto al doctor cual era entonces la realidad y el doctor le dijo que no sabía y que no le importaba y entonces se paró y fue hasta la ventana, la abrió y tiro el cigarrillo y sintió el viento en la cara y pensó que nunca nadie va a poder decirlo que no lo sintió.     

By Sawyer – (T.G)

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